Tiempo estimado: 20 minutos
Un niño que se porta mal es un niño desanimado que está buscando pertenecer de una forma equivocada.
En este módulo aprenderás a identificar qué siente el adulto para descubrir la meta errónea del niño y desactivar el conflicto al instante.
El niño interrumpe continuamente, hace el payaso o lloriquea. El adulto se siente: Molesto o irritado.
Luchas de poder, desafíos, rabietas y negativas constantes. El adulto se siente: Amenazado, retado o enfadado.
Insultos, destrucción de objetos o crueldad. El adulto se siente: Dolido, herido o decepcionado.
Pasividad, no intentar hacer los deberes, rendición absoluta. El adulto se siente: Desesperanzado o impotente.
Redirigir hacia una tarea útil ("Necesito tu ayuda para poner los platos") o dar atención planificada sin premiar la interrupción.
Salir de la lucha de poder. Ofrecer opciones limitadas ("¿Prefieres lavarte los dientes antes o después del pijama?") y pedir ayuda.
Validar el dolor ("Veo que estás muy dolido por esto"). Construir puentes afectivos y no tomar la agresión como algo personal.
Dividir la tarea en micropasos fáciles, celebrar los pequeños avances y no hacer las cosas por él.
Cuando un niño está en plena lucha de poder, un abrazo silencioso rompe la coraza defensiva en segundos.
Evitar los sermones de 10 minutos. Una sola palabra recordatorio ("Zapatos", "Mochila") es mucho más eficaz.
Un rincón de la calma elegido por el niño con cojines y libros para autorregularse (no para ser castigado).
En este módulo has adquirido las siguientes competencias clave:
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